La imagen de la Virgen de la Soledad representa a María en el momento de mayor recogimiento tras la muerte de su Hijo. Su expresión serena y profundamente dolorosa refleja la soledad y el duelo de la Madre después de la Pasión de Cristo, convirtiéndose en una de las representaciones más íntimas y devocionales de la Semana Santa.
A lo largo del tiempo, la participación de este paso en las procesiones ha ido evolucionando. La imagen no cuenta con estandarte propio y tradicionalmente ha salido acompañada por el estandarte de La Dolorosa. En la actualidad participa en diferentes celebraciones procesionales de la ciudad, manteniendo siempre su carácter solemne y recogido.
Desde 1997 la imagen forma parte también de la procesión de los Labradores, incorporándose al recorrido que se realiza por la zona nueva de la ciudad. En esta procesión es portada por las trabajadoras del Ecce Homo, mientras que en la procesión del Encuentro del Jueves Santo es llevada por los trabajadores de La Dolorosa, reflejando así la colaboración y el vínculo entre los distintos pasos de la cofradía.