De Miguel Blay y Fábrega (Olot). Donado por los Sres. Hijos de Basilio Torres 1943.
La Piedad acompaña al Santo Cristo de la Vera Cruz durante toda la procesión del Silencio, justo detrás de él. Jesús es acogido, ya muerto, en las rodillas de su madre. La Madre asume un carácter casi sacerdotal y ofrece al Padre el fruto de sus purísimas entrañas.
Corría más o menos el año de 1968 cuando un grupo de modistillas se encargaban de limpiar un poco este paso en la iglesia de San Andrés. Un grupo de modistillas que con muy buena voluntad, poco dinero y muchas ganas y devoción por La Piedad intentaban que saliera a la calle lo más dignamente posible.
A todas ellas les unía la devoción por la Piedad e intentaban colaborar en la limpieza de la imagen para que saliera con todo su esplendor el Viernes Santo. Pero no solamente había que limpiarla, por ello en los años 70 y mediados de los 80 ya vistieron traje oro y negro y los adornos del paso y de la virgen (así como de las flores) salían de una pequeña cuota de seis pesetas al año.
Voluntad había mucha, dinero poco y por ello tenían que ir de huerto en huerto a por flores para que el presupuesto llegara para todos los proyectos que querían para su querida Virgen de La Piedad.